El viaje a Barcelona estuvo lleno de historias accidentales pero divertidas.
El tren por poco nos deja por la fantástica idea de dormir dos horas el día anterior. Eso sí, una mala noche no fue.
Las aduanas siempre son un reto y es difícil no hacer de esas escenas algo cotidiano. Entonces no entraré en detalle sobre que tuve que tirar mi bronceador.
Fue un gusto estar en el vuelo de entrenamiento del piloto, ya que el aterrizaje fue bastante interesante.
En la búsqueda del hotel pasamos irremediablemente por la plaza cataluña, donde se encontraba instalado el movimiento del 15 de mayo. Presenciamos de cerca el intento de deshalojo y apoyamos a los compañeros revolucionarios. Pero se me hizo bastante extraño el que una cuadra después las personas estuvieran tan tranquilas incluso con el helicóptero volando sobre la plaza y las patrullas moviéndose hacia la plaza. Al final el saldo fue blanco, afortunadamente, y no los deshalojaron.
Tarde-noche 1:
A "las champas" con el Juanito. Un lugar con toda la pinta de mercado, es decir 5 personas por metro cuadrado pidiendo qué comer y comiéndolo en un mismo espacio. El ambiente espectacular y la compañía muy agrable. Terminamos, bien comidos y alegres, tomando un tour por la bahía y lugares cercanos. Luego al hotel a descansar por lo menos una hora. Una hora después estábamos de nuevo en el mismo bar para comenzar lo que sería una noche no tan larga pero bastante divertida. Bar, recorrido nocturno, otro bar, baile, baile. Con intermedios de pláticas agradables con nuevos amigos que hicimos. Es increible el calor de toda la gente en ese lugar.
Tarde-noche 2:
Aprovechando el fanatismo que tiene la ciudad por su equipo de futbol, empezamos la tarde con el partido de final de campeonato. Afortunadamente ganaron y terminamos festejando en un mar de gente en las principales calles de la ciudad. Luego entonces nos hicimos de más amigos para continuar el festejo hasta la temprana mañana del otro día. El viaje de regreso al hotel se me hizo tan familiar que era imposible no pensar en México.
Tarde-noche 3:
Cansados del turismo y fiestas pasadas quizimos terminar la noche sólo bebiendo algo fresco. Pero no, ya que de nuevo terminamos durmiendo hasta el otro día. Porque si tu no buscas la fiesta, irremediablemente ella te encontrará a ti.
Tarde-noche 4:
Después de completar la lista de lugares a visitar. Terminamos tranquilamente en un parque, donde conocimos a compatriotas en problemas a los cuales terminamos ayudando. Lo cual nos dio de nuevo menos horas de sueño pero grandes momentos de satisfacción.
Una ciudad hecha a la medida, alegre, pluricultural, esos recuerdos me llevo de Barcelona. Características que después pesaron al llegar a Suiza y ver todo tan diferente. Por un momento me sentí en un lugar familiar, lo cual me hizo añorar mis tierras.
El recuento de los daños es poco comparado con el de las ganancias.
Ah, creo que me faltó enfatizar eso de las historias divertidas que mencioné al inicio. Resumiendo: Perdí mi bolsa. Recuperé mi bolsa. Nos regañaron por no saludar. Los intimidamos por saludar tanto. Conseguimos descuentos de menores de 25, (...) Jamás nos habíamos divertido tanto en una iglesia. La casualidad, si es que le podemos decir así, hizo de las suyas. Me perdí. Los encontré. Pinches meseros. Pinches restaurantes. Perdimos a una amigo, no una, como n veces. El tequila Mexicano tiene otro significado. Problemas con los baños. Nuestro acento facilita nuestra identificación. Lo anterior abre puertas.
De alguna manera las fotos dirán más que lo que traté de describir.
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